Brasil y Argentina son los dos grandes proveedores de alimentos sudamericanos, pero, si bien comparten un perfil agroexportador, la composición de estas exportaciones es considerablemente diferente, afirman en el último informe de la Dirección de Informaciones y Estudios Económicos.

Brasil es el tercer mayor productor de maíz y el segundo exportador del grano amarillo a nivel mundial. En las últimas 20 campañas la producción de maíz brasileño se triplicó, resultando en grandes saldos exportables que llevaron a multiplicar por 5 las ventas de grano amarillo al exterior. Sin embargo, no todo el crecimiento productivo doméstico derivó en exportaciones maiceras, sino que el maíz sirvió como insumo para potenciar el desarrollo de los sectores cárnicos, que gozaban ya de un fuerte arraigo en la actividad rural brasileña. En el período considerado, las exportaciones de carne bovina, porcina y aviar crecieron casi 7 veces.

Brasil pasó de exportar más carne que maíz en 1999, para despachar en la actualidad 5 toneladas de maíz por cada tonelada de carne exportada. Si bien las exportaciones de la industria cárnica no pudieron seguirles el ritmo a los despachos de maíz, guardan una relación muy estrecha que es vital si se tienen en cuenta los precios pagados por uno y otro producto en los mercados internacionales.

Argentina, que es el cuarto productor y tercer exportador de maíz en el mundo, ha transitado un camino muy diferente. En los últimos 20 ciclos la producción de maíz argentino se triplicó, llevando a las exportaciones a multiplicar 3,5 veces su volumen.

A diferencia de Brasil, donde las exportaciones de carne crecieron en mayor proporción que las del grano sin procesar, en Argentina los despachos cárnicos se multiplicaron por 3 en este período, por debajo del crecimiento de las exportaciones del grano.

Con un mayor saldo exportable maíz en el final de la década de 1990 que Brasil, Argentina no pudo aprovechar el insumo para potenciar las exportaciones de productos de mayor valor agregado, como la carne. De hecho, estos despachos estuvieron en gran parte del período limitadas por cupos o altos derechos de exportación. En 1997, el país exportaba una tonelada de carne por cada 36 de maíz. Esta diferencia logró reducirse en los primeros años del nuevo milenio, pero actualmente se ubica en torno a las 40 toneladas de maíz por tonelada de carne exportada.

Esta composición exportadora priva a la economía argentina de capturar el valor agregado que deriva de transformar la exportación de proteína vegetal en proteína animal.

Fuente: BCR News