El último informe de la Cámara Argentina del Feed Lot da cuenta de que 2018 no está resultando un año bueno para los engordadores, que son quienes convierten granos en carne de forma intensiva. Si bien la aplicación de retenciones al maíz algo hizo bajar los costos de la alimentación de las vacas, las cuentas no dan nada bien.

Según mediciones de esa entidad, el margen bruto promedio daba en septiembre pasado un resultado negativo de 325 pesos por cada bovino que ingresaba a los corrales de engorde. Configuran este escenario la combinación de una suba fuerte en los valores del alimento (en especial por el maíz) y de los propios terneros a engordar. El cálculo está hecho sobre un ternero que ingresó al feed lot con 180 kilogramos y se retira con un peso de venta de 320 kilos.

A ese resultado hay que agregarle por lo menos el pago de impuestos, y el costo financiero de la inversión en el sector. Si se contabiliza el costo financiero con el nivel actual de tasas, el cálculo de márgenes arroja un saldo negativo de $2.324 por animal.

En estas condiciones, los feedlots están en pleno proceso de vaciado de los corrales. Vienen de niveles de ocupación mucho más elevados que los que había hace pocos meses atrás.

Esta hacienda bovina se vende en un mercado interno que no está respondiendo, debido a la complicada situación económica y al notable deterioro del salario real de los consumidores, ya que la mejora del ingreso de los ciudadanos ha sido hasta ahora muy inferior a la inflación. Es justamente el consumo local el que absorbe fielmente la mayor cantidad de la carne que se produce. Este año el menos 85% de la oferta de carne se la lleva la demanda interna.

Desde la industria frigorífica vienen alertando por esa situación. Recientemente Miguel Schiariti, de la cámara CICCRA, dijo que la menor producción y la caída en la demanda había impactado en el consumo local, con un retroceso de casi 16% en septiembre pasado, respecto de agosto.

Fuente: Bichos de Campo