En agosto se vendió el 25% del stock existente de animales según informó la Cámara Argentina de Feedlots. Con la venta de ese mes se registró un índice de reposición que se ubicó en 0,79 por cada animal vendido.

De esta manera la ocupación de corrales es de 61% y es el registro más bajo de los últimos 4 años. Desde la cámara aseguran que más allá de la propia estacionalidad de la actividad, ven que este  proceso de vaciamiento ya se ha visto durante los últimos meses del año pasado cuando muchos feedlots, sumamente golpeados por el fuerte incremento registrado en el precio del maíz tras la devaluación, debieron terminar la hacienda a contramargen.

Por su parte, el informe de Rosgan señala que al recibir otra devaluación en agosto, la dinámica de ajuste de los precios no da una respuesta directa  y genera complicaciones. Además señalaron que en este momento el consumo se encuentra tan golpeado por la pérdida de poder adquisitivo y su reacción se limita a restricciones temporales del nivel de oferta, pero que rápidamente vuelve a corregir, una vez regularizada la faena.

Teniendo en cuenta que la oferta del feedlot en un 90% se destina al consumo doméstico, la situación no deja de ser el fiel reflejo de lo que sucede en los mostradores. Mientras que el precio de la carne no logre recomponer su valor, toda la cadena asociada al consumo doméstico se verá limitada en términos de poder de compra, aseguraron desde Rosgan.

En base a estos datos, analizan que con buen nivel de oferta y una demanda interna que sigue sin reaccionar. Aseguran que resulta muy difícil vislumbrar en el corto plazo una recuperación en términos reales en los valores de la hacienda, especialmente aquella destinada netamente a abastecer el mercado local, lo que claramente exceptúa a la vaca.

“Bajo este contexto, volvemos a reactivar la necesidad de aumentar las recrías de modo tal de poder terminar animales más pesados, a menor costo”, señalaron desde el mercado ganadero.

Fuente: Agrofy