Luego de un ciclo para olvidar desde el punto de vista agrícola, donde se esperaba una cosecha récord y terminamos con una caída en la oferta total de algo más de 30 millones de toneladas, todas las esperanzas se centran en el nuevo ciclo granario.

En tal sentido, los primeros indicios permiten inferir que la cosecha fina se presenta muy alentadora. Cuando hablamos de granos finos, básicamente nos centramos en el trigo y la cebada, los cuales explican el 98% de la oferta que dispondremos desde diciembre en adelante, y que en gran medida se orienta a los mercados del exterior.

Esto implica una producción en conjunto cercana a 25 millones de toneladas, de los 130 millones proyectados para el total del ciclo, por lo cual el grueso de la oferta exportable estará disponible a partir del segundo cuatrimestre del año próximo.

Si bien aún restan entre 30 y 45 días para el inicio de recolección, transitamos un período muy sensible para el desarrollo de los cultivos, en cuanto a las condiciones climáticas se refiere, aunque existe cierto consenso sobre que estamos a las puertas de una cosecha récord de trigo y una excelente de cebada.

Pensar en una producción de 20 millones de toneladas de trigo, que, descontados los consumos internos, permite inferir un récord también en materia de exportación, con un volumen cercano a 14 millones de toneladas, es una hipótesis muy válida.

Si estas las valorizamos a los precios esperados a cosecha, que si bien no son los mejores de los últimos ciclos se mantienen sostenidos en torno a los US$230/240 FOB la tonelada, el futuro ingreso de divisas rondaría los US$3.300 millones, a los que deberían adicionarse otros US$600 millones más, provenientes del comercio exterior de la cebada.

Volúmenes de estas características implican un comercio muy dinámico con un cúmulo de destinos. A diferencia de otros ciclos donde la producción triguera era muy limitada por efecto de las tasas de derechos de exportación, trabas comerciales y tipos de cambio poco competitivos, nuestros saldos exportables, se orientaban a satisfacer solo las necesidades de nuestro vecino de Mercosur y principal socio comercial: Brasil.

Fuente: Clarín