Las escasas precipitaciones que se registraron en distintas zonas del país terminaron por perjudicar al trigo, que a la fecha sigue reduciendo su cosecha y ya se estima que será similar a la vista en 2017. La ausencia de lluvias también inquieta al productor sojero, que requiere del agua para el inicio de la siembra.

Un informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, señaló que en la zona núcleo el que fue “alcanzado por la sequía”, el trigo a pesar de que se sembraran 350.000 hectáreas más que la campaña pasada, la producción apenas alcanzaría los 5,13 millones de toneladas contra los 4,97 de la 2017/2018.

Según la GEA, con 8,3 toneladas menos de rinde, la posibilidad del repechaje ante la sequía se “evapora” por otro episodio de falta de agua. Gran parte de ellos están ubicados en el centro-sur de Santa Fe y este de Córdoba, las áreas con menores reservas de la región. Un dato es que la escasez también deja vulnerables a los cuadros que vienen detrás que en breve definirán rendimiento.

El Gobierno que sigue el tema a partir de sus propios técnicos dará esta semana su informe mensual en donde adelantaron que la cosecha del cereal será disminuida. Las fuentes consultadas manifestaron que el trigo está siendo afectado en varias zonas de Córdoba donde el agua fue “insuficiente” e impactan también las heladas. “Todo esto hace que se esté evaluando posibles mermas de rendimiento”.

La entidad rosarina puso foco sobre la soja que esta semana arranca con la siembra siempre y cuando “las condiciones climáticas lo permitan” dado que son necesarios más de 30 mm para iniciar las labores”.

El tema es que para esta campaña la tecnología está en juego, puesto que en muchas zonas se plantea una campaña con una estrategia que pone el énfasis en bajar costos.

“Bajar la inoculación, las dosis de fertilizantes y ajustar el paquete de control a lo mínimo indispensable son opciones que ya se barajan a días de comenzar la siembra”, advirtió la GEA.

Fuente: Bae Negocios